Tuesday, August 14, 2018
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Moronta: No bajen a la gente humilde de los autobuses para quitarles las pocas pertenencias que llevan, en mensaje a los militares

Venezuela como intención general en la 408° fiesta patronal del Santo Cristo. “No podemos prescindir de Cristo si queremos salir de la crisis que golpea al país entero”, exhortó el obispo de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, durante la misa central del 6 de agosto.

El prelado enumeró en su homilía algunos enemigos de la cruz de Cristo, entre quienes se cuentan los que imponen “cargas inmensamente pesadas” sobre los hombros de la gente, los que provocan el hambre de muchos hermanos o quienes se consideran dueños de la vida al promover y defender el aborto y la eutanasia. Sin embargo, contrapuso Moronta, esa cruz de Cristo sigue siendo victoria para todos.

Acompañado de una treintena de sacerdotes, el obispo ofició la eucaristía pontifical frente a un Santuario Diocesano lleno en todas sus áreas. La gente respondió fuerte las plegarias, cantó junto al coro las piezas venezolanas al ritmo de arpa, cuatro y maracas y aplaudió cuando monseñor describió realidades que vive el pueblo.

“Al contemplar al Santo Cristo, descubrimos en su cruz los rostros de tantos jóvenes y familias completas que han debido emigrar a otros países, los de la inmensa cantidad de venezolanos que están pasando hambre de verdad, así como de los numerosos ciudadanos que han visto deteriorar su salud por la falta de adecuada atención y medicamentos”, dijo el obispo.

Pero, junto a esos rostros llenos de dolor, también aparecen los de quienes, venciendo dificultades, dan lo mejor de sí a favor de los hermanos, animó Moronta. Son quienes muestran que, “en medio de la turbulencia del momento, el Señor está allí con nosotros”.

Antes de la bendición final, monseñor Moronta anunció que propondrá a la Conferencia Episcopal una peregrinación nacional de sacerdotes al Santuario Diocesano de La Grita el próximo agosto.

El obispo aprovechó para destacar que los ferieros de la montaña llevan hacia las grandes ciudades 40% de lo que se consume en Venezuela. Hizo un llamado a autoridades y militares a que los respeten. “No puede ser que en cada alcabala los ferieros tengan que bajarse de la mula”, dijo, a lo que el auditorio respondió con aplausos de pie.

Moronta también les pidió “que no bajen a la gente humilde de los autobuses para quitarles las pocas pertenencias que llevan”. Consideró que cada matraqueo es una falta de respeto a los tachirenses y venezolanos. El aplauso de la gente se intensificó.

Precisamente los ferieros, a quien el obispo considera unos de los grandes comunicadores de la fe en el Santo Cristo, porque llevan su nombre rotulado en todos sus camiones, se han comprometido a que la réplica viajera del patrono del Táchira y protector de Venezuela vaya a todos los rincones del país.

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado”. Relacionó que, también en Venezuela, “experimentamos una situación de indefensión y abandono”.

“Queremos hacerte llegar nuestro clamor: el pueblo ha sido despojado de las vestiduras de su dignidad”, expresó, al también referirse a los dirigentes políticos “de todas las toldas” que solo piensan en sus propios intereses.

Le habló al Cristo del hambre y de la desnutrición. Le habló de quienes se van del país y, “lo más triste, ver cómo caminan por carreteras de Brasil, Colombia y Ecuador”. Al decirle que el pueblo siente el dolor de nuevos clavos que atraviesan sus vidas, le enumeró, entre otros, el bachaqueo, la especulación, el contrabando y tantos niños abortados.

“Hoy esa pregunta se convierte en un ¿hasta cuándo, Señor?”, englobó, al pedir al Rostro Sereno que ilumine a quienes tienen el poder político y económico para que cambien de actitud y al pedirle también que nos conceda a todos “la inteligencia de la fe”.

“En ti confiamos, cuenta tú con nosotros”, finalizó la plegaria. La gente aplaudió, y recibió la bendición final. A las 2:00 de la tarde partió del Santuario Diocesano la procesión de seis kilómetros que, entre homenajes y altares, llevó al patrono hasta su basílica, en el centro de La Grita.

Con información de DLN

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