Saturday, August 17, 2019
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Santo Cristo de La Grita padre protector de los tachirenses

El Santo Cristo de La Grita es una talla en madera policromada y un paso piadoso devocional, de procesión. De proporciones naturales, representa a Cristo muerto en la cruz. Asimismo, su acabado es una escultura iconográfica-conceptual excepcional, genuina y reconocible del arte barroco hispano-venezolano del siglo XVII, enmarcado en el hondo dramatismo de la escultura sacra castellana.

Este tipo de imagen, que tuvo un objetivo devocional y catequético, representó una forma de concebir las artes visuales como método de enseñanza de los principios de la fe, estimulando y sirviendo de acicate al proceso de evangelización de América. Por igual, encontró una enorme difusión, gracias a la protección y fomento que le brindaron las órdenes religiosas como los dominicos, franciscanos y jesuitas.

Esta función pedagógica y didáctica de las imágenes sacras, hizo que -a través de tallas, lienzos o retablos- las mismas se convirtieran en una verdadera Biblia pauperum o Biblia de los pobres, como mensajeras de la fe y testigos de la tradición e identidad de sus pueblos.

Ya San Juan Damasceno (cir. 675 – cir. 749), en plena controversia bizantina de la herejía iconoclasta, explicaba en sus homilías que: «La imagen es un recordatorio, de forma exacta como las palabras lo son a un oído adiestrado. Lo que un libro es para alguien que sabe leer, una imagen lo es para alguien que no sabe. La imagen habla a la visión como las palabras al oído; trayéndonos, a nosotros, el entendimiento» (M. H. Allies, St. John Damascene on the holy images, London and Philadelphia, 1898, p. 19. Migne, PG, XCIV, col. 1248).

Así, y desde el siglo XVII, la imagen del Santo Cristo de La Grita se ha venerado y se ha presentado iconográficamente cada 6 de agosto -día conmemorativo de su festividad- en su trono o camarín procesional, en piadoso recorrido por las calles del centro histórico de la ciudad del Espíritu Santo de La Grita.

Por igual, la arquitectura conceptual sobre la cual se desarrolla el presente estudio, tiene como objetivo precisar el valor artístico intrínseco y la extraordinaria dimensión espiritual de la talla del Santo Cristo de La Grita. Las mismas están constituidas a partir de los siguientes ejes temáticos:

Esta tradición refiere que la escultura del Crucificado fue tallada en la estancia del sitio de Tadea, donde los franciscanos tenían sus huertas, y fue por igual el resultado de una intervención celestial o angelical en lo que corresponde al rostro, por cuanto Fray Francisco, a quien la tradición atribuye como autor, no acertaba en trasladar a la madera el rostro ideado para su imagen.

Asimismo, la imagen se originó en una promesa de Fray Francisco para que el pueblo pudiese hacer sus rogativas, luego del terremoto de San Blas (3 de febrero de 1610) que destruyó totalmente la ciudad del Espíritu Santo de La Grita (estado Táchira – Venezuela). Hasta aquí la versión de la tradición.

Históricamente, el terremoto de 1610 fue documentado amplia y detalladamente por el franciscano fray Pedro Simón, en su obra Noticias historiales de Venezuela (publicada en 1627), quien pasó y pernoctó en el convento de La Grita en 1612 y 1613. No obstante el cronista no dejó o hizo ninguna referencia a la imagen del Santo Cristo, y su elaboración de carácter divino y considerando, por igual, que para mayo de 1609 el convento de La Grita solo tenía un fraile residente en dicho convento y dos atendiendo las doctrinas asignadas en los campos de los alrededores de la ciudad.

Desde otro enfoque o método, como lo es el análisis iconográfico de sus características formales y de la relación testimonial documental existente hasta la fecha, sobre el origen de la talla solo se puede seguir el rastro de la misma a partir de la segunda mitad del siglo XVII.

En este contexto se pueden identificar dos fechas referenciales, 1661 y 1669, entre las cuales –con base en un planteamiento de hipótesis, sujeto a verificación o descarte por nuevas investigaciones- se ubicaría la fecha de elaboración de la obra.

Es importante acotar que a partir del análisis de las características formales-simbólicas presentes en la imagen y su connotación con la espiritualidad franciscana, sumado a dos terremotos continuos sucedidos en el lapso hipotético definido, se evidencian rasgos de entrecruzamiento o áreas coincidentes entre la iconografía e iconología de la talla y la tradición oral.

Sobre el autor

Al no contarse con fuentes documentales históricas, al presente, no es posible conocer al artista -el artifex practicus o magister operatis de la tradición escultórica sacra- que talló la imagen del Santo Cristo de La Grita. Solo es factible recurrir a la interpretación de la línea intelectual que atraviesa toda su obra e intentar reconocer rastros autobiográficos en los rasgos del mecanismo de pensamiento que siguió en su elaboración.

Así, y en un esfuerzo continuo por sacar del anonimato al autor, es necesario realizar un trabajo de decodificación e interpretación denotativo, y connotativo, que involucre a la obra o producto, a una persona investigando y a un observador de la talla o lector que se pregunta sobre los orígenes de la misma.

Partiendo del marco contextual anterior, una incógnita promueve el pensamiento: quién fue el autor y si este fue quien realizó la policromía, por cuanto el oficio de tallador y pintor no era común que fuese realizado por la misma persona.

Al respecto, únicamente se ha contado con la tradición oral (llevada a texto solo hasta 1905) la cual explica el origen de la imagen, y su rostro -producto de una«gubia angelical»- como de carácter votivo, surgida de la mano y del taller de un fraile franciscano del convento de San Francisco, en La Grita, en los días posteriores al terremoto de San Blas, del 3 de febrero de 1610.

En este aspecto, es el análisis de la iconografía cristológica de la imagen estudiada la que -a través de un símil- alcanza a entrecruzarse con la tradición oral al identificar un considerable número de paralelismos entre las características de la talla y las descripciones minuciosas que, sobre la Pasión, son narradas en un texto de la mística franciscana heredada de San Francisco de Asís y su orden religiosa.

Santo-Cristo-de-La-Grita-primera-imagen-fotográfica-tomada-a-la-talla-por-disposición-de-Mons.-Jesús-Jáuregui-Moreno
Santo Cristo de La Grita, primera imagen fotográfica tomada a la talla, por disposición de Mons. Jesús Jáuregui Moreno, para ser distribuida en estampas, en 1892. Foto Museo del Santo Cristo, La Grita / Lcdo. Miguel Ángel Márquez, 2010.

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